"Ya que no podemos hacer nuestra vida más larga, hagámosla más ancha" (Antonio Gala)

martes 10 de noviembre de 2009

¿Cuál les ha gustado más? (II) Nombres propios

Seguimos haciendo repaso de algunos artículos publicados en el blog en estos dos años de andadura y recogiendo opiniones de lectores. Otra de las secciones que más comentarios suele acaparar es la que llamo Nombres propios, una etiqueta que coloco en aquellas entradas que se centran en personas concretas.

A menudo son artículos escritos desde la admiración. Con ocasión de algún evento, aprovechando un encuentro personal o con diversos motivos, he tenido ocasión de recoger en el blog mi personal visión sobre no pocos personajes públicos, como la periodista Mara Torres, los cantantes Silvio Rodríguez, Pablo Milanés, Luz o Buika, los escritores Juan Gelman, Gioconda Belli y Flavia Company, los políticos Melchor Rodríguez y Maite Pagazaurtundua o la actriz Aitana Sánchez-Gijón, entre otros.

Algunas veces –y esto es una de las experiencias gratificantes del blog- he recibido con ilusión amables acuses de recibo por parte de los aludidos. El escritor Lorenzo Silva, del que recomendé un libro, me escribió dándome las gracias: “Me haces un hermoso regalo: la esperanza de algún nuevo lector al que animen tus palabras. Mi gratitud por esa generosidad”. El webmaster de Juan Gelman, galardonado con el Premio Cervantes, reprodujo en la bitácora del poeta mi artículo, lo que para mí constituyó un auténtico honor. La escritora nicaragüense Gioconda Belli (con la que luego he mantenido contacto a través de una red social y a la que tuve ocasión de saludar personalmente en una segunda ocasión) me escribió unas líneas muy afectuosas: "Carlos Javier, me ha emocionado el post que dedicas a mi obra. ¡Está bellísimo! Mil gracias. Me alegro de haber compartido un pequeño momento con vos en Casa de América y estoy muy contenta de que 'El Infinito...' no te haya decepcionado, sino lo contrario. Te mando un abrazo cibernético”. Con la narradora –y excelente persona- Flavia Company mantengo contacto habitual a partir de nuestros encuentros blogueros. También me contestó afectuosamente mi admirada Maite Pagaza, enviándome un abrazo y calificando mi escrito como “un texto muy emocionante y hermoso”.

En ocasiones han sido necrológicas, retratos hechos como recuerdo a figuras que nos dejaban: Angel González, Joan Baptista Humet, Mercedes Sosa, Mario Benedetti, Antonio Vega y un largo etcétera.

Dentro de las personas a las que he recordado, algunas no eran celebridades, pero sí nombres muy queridos para mí: mi padre, Ana Piñeiro, Ángel Galán, Isabel Marín, Fausto Santamaría… o incluso -¿por qué no?- mi gato Nico.

Sería larguísimo enumerar todos, porque son más de medio centenar, pero a ustedes, de los que he citado o de los que recuerdan, ¿cuál/es les ha/n gustado más? ¿con qué retrato se han sentido más identificados, cuál les ha despertado curiosidad por un personaje que no conocían antes, con cuál se han sentido más conmovidos, cuál les ha interesado…?

lunes 9 de noviembre de 2009

Recordando a Antonio Vega

La Sala Clamores programó el pasado 29 de septiembre un concierto de homenaje a Antonio Vega, recientemente fallecido y al que recordé aquí en una entrada anterior. Confieso que pensé –mal- que el homenaje sería simplemente una excusa comercial por parte del local. A pesar de ello decidí acudir a disfrutar de una noche de buena música, acompañado de amigos –Esther, Maite, Carlos C. y, a última hora, Virginia-. Por fortuna, me equivoqué y encontré algo más que lo que esperaba.

Clamores era un lugar especial para Antonio y para sus seguidores, la sala donde actuaba habitualmente en Madrid y donde yo fui a verle y escucharle con frecuencia. Ya se sabe lo particular que era Antonio: tenía días mejores y días peores, de inspiración, de voz o de talante..., pero siempre, siempre, dejó sobre el escenario retazos de su capacidad creativa, de la sensibilidad de sus letras y su música, la magia de su enorme talento.

La recaudación de este concierto se destinó a la ONG que lleva el nombre de la que fue compañera sentimental de Antonio Vega, también fallecida, la Fundación Margarita del Río, que impulsa una serie de proyectos educativos en Nicaragua. Entre el público, estaban familiares, amigos y compañeros de Antonio.

Sobre el escenario, la banda que le acompañó allí mismo tantas noches recreó los temas más célebres de su repertorio. Luego subieron a interpretar también algunas de sus canciones compañeros suyos como Nacho García Vega, Álvaro Urquijo, Carlos Vega, Rebeca Jiménez, Quique González, Vicky Castelo, Tontxu, Cristina Narea y otros cuantos, que nos hicieron disfrutar de una excelente selección, tanto de la época de Nacha Pop como de su etapa en solitario.

Cuando llegó el final, no cabía duda de qué canción era la que correspondía como cierre de la noche. Yo pensaba que iban a subir entonces todos los músicos que habían intervenido, a interpretarla juntos. Pero pasó algo mucho mejor. Sobre el escenario, la foto de Antonio y un micrófono vacío. Uno de los miembros de su banda dijo una de las frases habituales con las que Antonio animó allí a los presentes a cantar muchas noches. Y comenzaron los acordes de la Chica de Ayer. Todo el público puesto en pie cantó completa la canción, con la música de la banda de Antonio Vega. Sonó realmente hermosa. Fue un momento emotivo, donde muchas voces juntas hicieron suya una voz ausente, a través de una obra que no muere.

Este video doméstico recoge un fragmento de El sitio de mi recreo interpretado por Antonio Vega nueve meses antes en el mismo escenario donde se desarrolló este homenaje:

domingo 8 de noviembre de 2009

Rafael Reig y el diario Público

Es muy frecuente que me proponga escribir sobre algo en el blog y que la falta de tiempo se acabe imponiendo, dejando inédita la idea. Por ejemplo, cuando apareció el diario Público escribí el borrador de una entrada que nunca llegué a colgar en esta bitácora y que quería haber titulado Primeras impresiones, primeras decepciones.

Venía a decir entonces que la publicación de un nuevo periódico me parece, en principio, una buena noticia: más puestos de trabajo para periodistas, más oferta de lectura en el quiosco y, a veces, sólo a veces, más pluralidad informativa. Pretendía contar también que yo tenía varios motivos para empezar a comprar ese nuevo diario.

Uno, aunque menor, era que el coste inicial de 50 céntimos (meses después ya lo subieron a un euro) permitía que pudiera ser una segunda lectura junto a otro periódico. Además, al principio regalaba cada día el DVD de una película de calidad. Por descontado que esto no era un motivo para fidelizarte, pero sí ayudaba a que los primeros días lo adquirieses y así pudieras ir conociéndolo, acostumbrándote a su diseño, secciones, contenido…

Otro, es que Público salía con la vitola de progresista o de izquierda. La verdad es que yo no me coloco semejantes etiquetas tan arcaicas y tan indefinidas de derecha o de izquierda, como no me coloco la de güelfo o gibelino, o la de canovista o sagastista…, pero me gusta tener contrapesos informativos y puntos de vista alternativos. Por eso, podía ser interesante. O no. Había que comprobarlo. En un mundo donde se autocalifican de izquierda desde Pedro Solbes hasta Evo Morales y de Javier Solana al Subcomandante Marcos, esas etiquetas no quieren decir absolutamente nada por sí solas. Cuando se escucha o se lee semejante calificativo, siempre hay que esperar a ver qué entiende como tal quien las atribuye. Había que saber, pues, si Público entendía lo de ser un diario progresista igual que lo entendió en su día Liberación, modesto pero digno empeño, a la postre fallido. O si lo entendía como El Independiente, que era de izquierda pero no se casaba con la corrupción felipista y por eso se puso en marcha una sucia maniobra político-empresarial que consiguió comprarlo simplemente para cerrarlo a continuación. O si lo entendía como El País, para quien el progresismo consiste en estar siempre con un determinado partido -haga lo que haga- mientras éste favorezca sus intereses empresariales y estar en contra -haga lo que haga- cuando deja de favorecerlos o creen que no lo hace suficientemente.

Un motivo más para comenzar a leer el periódico era ese aire novedoso que parecía querer traer: el de un medio distinto, más joven, más fresco... ¿Sería verdad, por fortuna? Al menos el diario tenía algunos columnistas de interés, algunos reportajes buenos, una atención mayor que otros periódicos a ciertos temas que me interesan, un diseño que me parecía dinámico y atractivo…

Pero, desde el primer día, un motivo no menor para que durante todos estos meses haya comprado y leído con cierta frecuencia Público tenía nombre y apellido: Rafael Reig.

A Rafael me lo dio a conocer Fernando Sánchez Dragó. Desde que leí su magnífico Manual de Literatura para Caníbales (un divertido libro, deliciosamente iconoclasta, repleto de guiños de complicidad lectora) y desde que sigo su blog (de mayor yo querría saber escribir, en el fondo y en la forma, como Reig..., vana ilusión), me parece que es una gozada leer sus escritos y que tiene unos criterios dignos de tomar en consideración. No quiero decir que coincida con todo lo que opina (unas veces sí y otras no, como es natural) pero me parece un tipo ingenioso, irónico, culto, interesante… y buena gente. Me fío de él. Me da la impresión de que escribe con sinceridad y no le veo articulando maquiavélicas componendas para satisfacer o dejar de satisfacer a un poder político o económico.

Si Rafael Reig apostaba por Público, eso significaba que el proyecto periodístico merecía cuando menos atención. Reig comenzó siendo responsable de la sección de Opinión. Tiempo después ya se quedó como simple colaborador, lo cual no era, desde luego, una buena señal. En todo caso, podíamos seguir disfrutando de la lectura de su Carta con respuesta (cada día contestaba a un lector y uno sabía que iba a encontrar reflexiones inteligentes y generalmente nada tópicas) y de la sección Papelera de Reciclaje.

En los primeros días leyendo Público llegaron ya las primeras decepciones: lo de progresista, en efecto, Mediapro lo entiende como lo ha entendido Prisa durante muchos años. Había que buscar con lupa para encontrar en las páginas de Público algún análisis crítico sobre la labor del gobierno en medio de tanto incienso y tantas noticias positivas de esta arcadia feliz en la que nos moveríamos si no fuera por lo malos-malísimos que son los del PP. Para mí izquierda debería significar desconfianza hacia el poder –como señalaba Orejudo recientemente en un artículo en el mismo diario-, sentido crítico, puntos de vista alternativos, exigencia ciudadana… incluso frente a aquellos con los que puedas sentirte más cercanos. Si izquierda es docilidad ante el poder y propaganda del mismo, no me despierta mucho interés, la verdad.

Hace unos días Público ha prescindido de Rafael Reig como colaborador. En realidad no le echaron directamente, sino que plantearon sutilmente la decisión empresarial: le invitaron a no complicarse la vida hablando de política y de problemas sociales, a dejar de opinar sobre actualidad y a ocuparse de cuestiones literarias en la sección de cultura. Y Rafael (al que seguramente no le hubiera importado lo segundo, escribir sobre cultura, si no apareciera condicionado a lo primero, dejar de hacerlo sobre otras cosas) declinó semejante invitación.

Un puñado de significativos nombres del periodismo, la literatura, la política... ha criticado este hecho en un comunicado. A mí también me parece una muy mala noticia. No tanto para Reig y para quienes leemos sus escritos, porque nos acabaremos encontrando en su blog, en sus novelas o seguramente en algún otro medio informativo. Me parece mala noticia para el periódico y para los lectores del mismo, para la libertad de expresión, para la pluralidad...

Es tremendamente empobrecedor que se prescinda de quienes molestan, de quienes nadan contracorriente, de quienes se salen del discurso dominante. Esto a veces me cabrea. Casi siempre me entristece. Pero mentiría si dijera que me sorprende.

lunes 2 de noviembre de 2009

Espinete no existe

Regresa a la escena madrileña Espinete no existe, que alcanza ya su cuarta temporada. Yo fui a verla el año pasado y es un entretenimiento muy recomendable.

Eduardo Aldán, actor y monologuista, al que algunos recordarán por sus intervenciones en el concurso Un, dos tres –aparecía en la subasta y hablaba muy rápido- es el alma mater de este espectáculo de humor y nostalgia.

Eduardo consigue trasladarnos a nuestra infancia (a varias generaciones de espectadores, porque yo creo que hay referencias desde mediados de los años setenta hasta casi los noventa) y hacernos reír. No son poco ambas cosas.

Es un texto ingenioso, donde fundamentalmente reina el buen humor aunque intercala algún toque de ternura. Si les apetece recordar y divertirse, no lo duden y vayan a verlo, lo pasarán bien.

Curso Herramientas laborales ante la crisis

El próximo miércoles 11 de noviembre participo como ponente en un curso titulado Herramientas laborales ante la crisis.

La jornada, destinada a responsables empresariales, ofrece una visión global y básica sobre los instrumentos existentes en la actual normativa para la reestructuración de relaciones laborales en el seno de la empresa.
La actual situación económica obliga, por desgracia, a numerosas empresas a tener que afrontar procesos que le permitan superar la situación sin tener que cerrar, lo que pasa a veces por la adopción de medidas salariales, de movilidad de la plantilla o incluso de algunas suspensiones o extinciones.

Espero que en un futuro no sean necesarios cursos con esta temática, pero lamentablemente hoy son cuestiones de plena actualidad que las empresas demandan conocer.

El curso lo imparto en la Fundación Confemetal junto con los también abogados laboralistas Manuel y Miguel Valentín-Gamazo y el inspector de trabajo Francisco Quílez.

domingo 25 de octubre de 2009

Felicidades a El Mundo

Cuando apenas había cumplido dos años aprendí a leer, así que créanme si les digo que casi crecí con un periódico en las manos. En mi memoria me acompaña la lejana imagen de muchas caras de perplejidad ante un pequeñajo de tres o cuatro años leyendo tranquilamente el ABC. Comenzaba, eso sí, a hojearlo por el final (televisión, chistes, horóscopo, sociedad…): no iba a empezar a esa edad por las páginas de política, ya sería para preocuparse.

Soy de una generación que no puede quitarse el vicio del periódico impreso. Para quienes han nacido ya en la era digital, leer el periódico consiste en situarse ante una pantalla de ordenador y escribir en la barra del navegador la dirección del diario de su elección. Así será el futuro, inevitablemente. Pero para tarados como yo, leer el periódico sigue siendo ese rito arcaico, en vías de extinción, de saludar al quiosquero, gastarse un euro y pico, mancharse las manos de tinta, llevar el ejemplar bajo el brazo, o en el maletín de trabajo, o asomando en la bolsa de la compra..., y pasar sus páginas en el metro, en el sofá de casa, o en cualquier establecimiento donde te acompañe el olor y el sabor de un café.

El diario El Mundo ha cumplido veinte años. Y, al ver la efeméride, yo sufría el vértigo de reparar en que, casi durante la mitad de mi vida, he leído este periódico cada día.

Creo recordar que, siendo aún estudiante, dejé de comprar Diario 16 -después de cesado Pedro J. Ramírez en la dirección del mismo- en el momento en que salió a la calle El Independiente diario, que se convirtió en mi periódico de referencia. Y cuando luego apareció El Mundo, fui alternando ambos, hasta que cerraron también El Independiente y definitivamente me convertí en lector habitual de ese joven rotativo cuya cabecera ponía El Mundo del siglo XXI. Por cierto, qué época más negra aquélla en la que, a través de operaciones político-empresariales, se conseguía sistemáticamente silenciar a medios que no eran dóciles y así se hizo con Diario 16, El Independiente y Antena 3 Radio.

No comparto la ideología de El Mundo ni su visión de muchas cosas. Pero si tuviera que esperar a leer un periódico que tuviera mi forma de pensar, me moriría sin que se llegara a salir. Y, además, ¿quién dijo que hay que leer las cosas desde nuestro propio punto de vista? Así no hay forma de aprender, de contrastar, de desarrollar sentido crítico… Yo no soy como esos oyentes radiofónicos que se levantan escuchando a un opinador que únicamente les dice aquello que quieren escuchar. Yo soy más bien partidario de la máxima orwelliana que aparece casi presidiendo la columna lateral de este blog.

De El Mundo me gusta que -aunque no siempre su tratamiento informativo de las cosas me haya satisfecho, como es lógico- no ha sido tan previsible y lineal como otros medios a la hora de enjuiciar. Como dijo en una ocasión Victoria Prego, no creo mucho en la objetividad, pero sí en la honesta subjetividad. El País tiene calidad en los contenidos, pero me repugna cómo ha ido mudando su línea editorial siempre al compás que le marcaba el maridaje con el poder, establecido al servicio de sus propios intereses empresariales. El Mundo denunció la corrupción felipista, pero también se opuso al apoyo del gobierno del PP a la invasión de Irak y hoy publica continuamente revelaciones sobre la trama Gürtel aunque afecte al partido del que pueda sentirse más cercano.

De Pedro J. Ramírez hay cosas que me gustan y otras que no me gustan nada. Pero creo que, con independencia de que pueda caer bien o mal, habría que estar ciego o ser muy mezquino para no reconocerle su indudable talento. Tiene inteligencia, mucha habilidad y eso que llaman olfato periodístico. En nuestro país, ha hecho historia en la comunicación. En Diario 16 quisieron entregar su cabeza como ofrenda para congraciarse con el poder, pero vivito y coleando partió de la nada hasta llegar, con asombrosa tenacidad, a construir lo que hoy es uno de los medios de referencia del periodismo internacional.

Se ha reiterado la afirmación en estos días, pero no por repetida es menos cierta: sin El Mundo la historia reciente de España sería otra. Porque fue este diario el que reveló la trama de Filesa para financiación ilegal del PSOE y la trama de terrorismo de Estado de los GAL, entre otras muchas noticias que vieron la luz como resultado del periodismo de investigación por el que apostaron desde sus comienzos, y que de otra forma nunca hubiéramos conocido.

En las páginas de El Mundo seguí durante estas décadas vertiginosas la fuga de Roldán, los relevos en la Moncloa, la rebelión ciudadana ante el secuestro de Miguel Ángel Blanco, el drama de la inmigración, los primeros pasos de internet, la muerte de Juan Pablo II, el fenómeno Obama o los atentados del 11-S en Nueva York y del 11-M en Madrid…

Y espero que, desde la coincidencia o desde la discrepancia, después de estos veinte años de lector, continúe teniendo motivos para abrir cada día este diario, nacido de una arriesgada aventura y que ha demostrado un indudable afán de seguir mejorando.

martes 20 de octubre de 2009

Cantantes de mi infancia

He dedicado ya en este blog varias entradas a cantantes lamentablemente fallecidos –Joan Baptista Humet, Antonio Vega, Mercedes Sosa- cuya trayectoria musical había seguido con interés y admiración. Autores o intérpretes cuya obra coincide con mis gustos musicales, nombres que han tenido significación para mí.

Pero están luego esos otros cantantes cuyas creaciones o interpretaciones no están entre lo que escucho habitualmente ni se corresponden con lo que realmente me gusta, pero que, cuando fallecen, uno de pronto recuerda que sus canciones estuvieron ocasional e inevitablemente presentes en algún momento de su vida.

Luis Aguilé, cantante argentino afincado en España, era autor de muchas canciones ligeras que a mí no me llaman la atención en absoluto, como La Chatunga, Juanita Banana, El Tío Calambres y cosas así. Pero de niño me gustaba ver su programa El Hotel de las mil y una estrellas, supongo que porque me resultaría entretenido o curioso para mi mentalidad de entonces. Siempre lo recuerdo como uno de los personajes más parodiados de la época: desde Fernando Esteso hasta Martes y Trece, todos cayeron en la tentación de colocarse unas gafas, un sombrero y unas corbatas gigantescas para imitar su peculiar estilo. Con todo, alguna de sus canciones más livianas –por ejemplo, Es una lata el trabajar-, aun cuando carezca de pretensiones, suena simpática y me parece que no tiene nada que envidiar a algunos temas que se entronizan hoy como reyes del verano de forma machacante y son de mucho peor gusto y calidad. En Madrid coincidí una vez con él en un homenaje a Eva Perón y tuve oportunidad de saludarle brevemente. Pero sí hay que recordar que Luis Aguilé es autor de una canción muy sencilla que, sin embargo, sí forma parte de la memoria de casi todo el mundo y que para algunas personas es casi un himno: la emotiva Cuando salí de Cuba:

Nunca podré morirme,
mi corazón no lo tengo aquí…


Y también ha muerto hace unos días Basilio. ¿Se acuerda alguien de él? Mucho menos conocido hoy, este cantante panameño disfrutó de cierto éxito en nuestro país en los años setenta. A mí en aquel entonces me gustaba su Cisne cuello negro, cuyo mensaje suena a alegato contra la segregación racial:

No hay un mundo negro y un mundo blanco.
Hay un mundo inmenso que hay que cuidarlo.
(…)
No hay quejido negro, ni canto blanco,
hay solamente quejido y canto.

Y ya que estoy de revival y traigo ahora estos nombres, sería injusto no acordarme de Mari Trini, que falleció ya hace meses y sobre la que entonces no escribí nada. Era un estilo que tampoco acababa de estar del todo entre mis preferencias pero, ciertamente, Mari Trini era una autora y cantante de indudable calidad y tiene algunos temas dignos de mención como Ayúdala, Te amaré, te amo y te querré, Una estrella en mi jardín y, sobre todo, Amores:

Quién no escribio un poema
huyendo de la soledad,
quién a los quince años
no dejó su cuerpo abrazar...

jueves 15 de octubre de 2009

Blog action day: contra el cambio climático

El Blog Action Day 2009 está dedicado a la sensibilización contra el cambio climático. Quienes me leen ya saben a estas alturas que yo soy de letras y un tanto ignorante, así que lo poquito que sé sobre este asunto lo he aprendido escuchando y leyendo. Hay, por ejemplo, un libro, La Tierra herida, que recoge conversaciones entre el escritor Miguel Delibes y su hijo, el biólogo Miguel Delibes de Castro, donde se explica este fenómeno de forma muy sencilla y directa, de manera que lo entiendo hasta yo.

En España, Coalición Clima agrupa a más de treinta organizaciones ecologistas, sindicales, de cooperación al desarrollo, etc. que consideran que "el cambio climático es uno de los mayores retos a los que se enfrenta la humanidad a corto plazo" y que "es uno de los que de manera más intensa amenaza las posibilidades de alcanzar un desarrollo humano y sostenible".

Así que, como yo no podría opinar sobre la materia, les doy voz a ellos y reflejo aquí su decálogo de propuestas:

"1.- Contribuir a la reducción de las emisiones globales de CO2. El consenso científico señala que es imprescindible mantener los incrementos de temperatura por debajo del 'límite de seguridad' de 2º C respecto a los niveles preindustriales para evitar cambios climáticos rápidos, abruptos y no lineales que tendrían consecuencias desastrosas sobre la ecología, la economía y la sociedad. Para no superarlo, los niveles de emisiones globales deben comenzar a disminuir antes de 2015 y reducirse en más del 80% respecto a los niveles de 1990 en el 2050. Coalición Clima pide al Gobierno español que defienda en las negociaciones el establecimiento de límites de emisiones de gases de efecto invernadero obligatorios para los países industrializados, que permitan mediante medidas internas la reducción de las emisiones de al menos un 30% para 2020 y de un 80% para 2050, respecto de los niveles de 1990.

2.- Reducir las emisiones nacionales de CO2. Coalición Clima exige que se establezca para España objetivos concretos de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero, de obligado cumplimiento para el año 2020, que en ningún caso podrán suponer objetivos menos ambiciosos que los establecidos por el protocolo de Kyoto.

3.- Ayudar a la adaptación al cambio climático de los más pobres. Quienes menos responsabilidad tienen en las emisiones contaminantes son quienes más duramente están sufriendo las consecuencias presentes del cambio climático. Desde Coalición Clima pedimos que España defienda en los procesos de negociación la inclusión de las políticas de adaptación como un pilar fundamental de la acción contra el cambio climático.

4.- Comprometerse con un desarrollo con bajas emisiones de carbono. El primer paso es un cambio radical del modelo energético, dejando atrás las opciones obsoletas y contaminantes, y apostando decididamente por el ahorro, la eficiencia, las energías renovables y la equidad.

5.- Promover el ahorro y la eficiencia energética. Coalición Clima propone una Ley de Ahorro y Eficiencia energética que contemple un compromiso de reducción mínima de energía primaria del 20% en 2020 con respecto a 2005.

6.- Promover un sistema basado en energías renovables. Coalición Clima considera que los combustibles fósiles son la causa principal del cambio climático y junto con la energía nuclear suponen el mayor obstáculo para el desarrollo de un modelo energético sostenible. Coalición Clima pide al Gobierno que en la planificación energética contemple el objetivo de que las energías renovables cubran el 50% de la producción de electricidad en 2020 y el 100% en 2050.

7. Posibilitar elegir electricidad de origen renovable. Para que sean competitivas es imprescindible la internalización de todos los costes ambientales en el precio de la energía, eliminando las subvenciones al carbón que todavía existen, o la no internalización de costes de la energía nuclear.

8.- Transporte y movilidad sostenible. Las emisiones del transporte han aumentado un 97% en 2007 respecto de 1990. Es imprescindible que nuestra movilidad cotidiana deje de estar basada en el vehículo particular. Para ello son necesarios cambios en el modelo de ordenación territorial y urbanismo que se ha venido desarrollando en los últimos años. Coalición Clima pide al gobierno una ley de movilidad sostenible.

9.- Transición hacia el 'empleo verde'. Las medidas de reducción de emisiones suponen importantes y nuevas oportunidades de empleo más cualificado en algunos sectores –energías renovables- que deben potenciarse. La lucha contra el cambio climático también puede significar pérdidas de empleo en otros sectores industriales que deban reestructurarse. Para estos sectores pedimos que se impulsen medidas de 'transición justa'. Estas medidas deberían adoptarse también para paliar los efectos negativos que el cambio climático puede tener en el empleo de diversos sectores productivos (agricultura, turismo, pesca…) y en zonas especialmente vulnerables al mismo.

10.- Reducir la huella ecológica. Un mundo con límites a las emisiones de carbono requiere de quienes vivimos más allá de nuestras posibilidades ecológicas, consumir menos y de otra manera, lo que, además, se traduciría en una mejora de nuestra calidad de vida y bienestar. Hay que romper la ilusión de que al bienestar se accede con un nivel de consumo siempre creciente de bienes y servicios y proponer una mayor responsabilidad medioambiental y social en todos los ámbitos de consumo."

domingo 11 de octubre de 2009

Prohíban, por favor

Se cumplieron en junio cincuenta años de la muerte de Agustín de Foxá. Con tal motivo, las asociaciones culturales Fernando III y Ademán solicitan hace algunas semanas al Ayuntamiento de Sevilla un salón de actos para homenajear al escritor. El siempre interesantísimo Aquilino Duque (Premio Nacional de Literatura y prolífico y profundo autor en todos los géneros) y Antonio Rivero Taravillo (Premio de Biografías Comillas por su obra sobre Luis Cernuda) iban a recordar su figura literaria.

Parece que el salón siempre se cede para actos culturales y ésta es una convocatoria literaria, así que, rutinariamente, la concejalía de cultura resuelve estimar la petición. Pero, después, la curiosidad puede a su titular: Josefa Medrano, de Izquierda Unida, se pone a mirar quién diablos era ese tal Foxá. O quizá alguien que -al contrario que ella- sí lee y sí lo sabe, se lo cuenta. ¿Cómoooo? Intolerable... Cuando los convocantes y el público acuden al lugar, se encuentran con que la autorización de uso de las instalaciones ha sido revocada por esta edil. Los motivos: que Foxá se adscribió a la Falange en su juventud y que fue embajador durante la dictadura. Ambos crímenes son de suficiente peso como para que se prohíba utilizar el salón para ese homenaje, sobre todo con una finalidad preventiva: evitar que se convierta “en un acto de apología del franquismo” y –cómo no- “por respeto a la ley de memoria histórica". Qué cansancio. Lo suyo, la censura de un autor literario por motivos ideológicos, sí que fue un auténtico homenaje al franquismo. Paradójicamente, dentro de las instalaciones municipales sigue colgado el cartel de los actos conmemorativos del 50º aniversario de la revolución cubana, sin matices críticos hacia la actual dictadura castrista. Los organizadores celebran su acto a la intemperie. Y la noticia de la censura política salta a los medios informativos.

Foxá, en mi opinión, nunca fue falangista por convicciones. En realidad, quizá políticamente no fue nada, o al menos nada que resulte etiquetable. Su monarquismo era más bien estético y tenía gran parte de nostalgia del mundo perdido de su niñez; en cualquier caso, distaba mucho del proclamado republicanismo de la Falange. Y su talante conservador (sobre el que bromeó toda su vida repitiendo “soy gordo, soy conde, soy diplomático… ¿cómo quieren que no sea de derechas?”) igualmente estaba a años luz de la vocación social y transformadora del falangismo originario. Tuvo, eso sí, una gran amistad con José Antonio Primo de Rivera, al que sin duda quiso y admiró. Más que desarrollar activismo político en el partido, perteneció a lo que Mónica y Pablo Carbajosa bautizaron, en su brillante trabajo del mismo título, como La corte literaria de José Antonio. Foxá estuvo entre el grupo de poetas –con José María Alfaro, Jacinto Miquelarena, Pedro Mourlane Michelena, Dionisio Ridruejo, Rafael Sánchez Mazas...- que, sobre la melodía compuesta por el músico vasco Juan Tellería, escribió las estrofas de lo que sería el Cara al sol.

Tras el asesinato de José Antonio y el final de la guerra civil, Foxá jamás participó en política en el franquismo ni ostentó cargo alguno, que yo sepa. Más bien mantuvo, en lo personal, cierta distancia y desafección creciente hacia el régimen. Siempre fue por libre.

Además de escribir artículos en ABC -por los que Umbral le citaba como uno de los grandes columnistas de la época-, se dedicó a ejercer la diplomacia. Porque alguien tendría que explicarle a la entusiasta censora sevillana que Agustín de Foxá fue embajador durante el franquismo como también lo había sido durante la Segunda República, sencillamente porque era su profesión: diplomático de carrera.

Al régimen nunca le gustó la actitud de Foxá, sus maneras, su imparable ironía. Entre las mil y una anécdotas, reales o apócrifas, que se cuentan sobre él, dicen que el Cuñadísimo Serrano Suñer le recriminó en cierta ocasión su humor corrosivo, por irrespetuoso:

- Agustín, ya sé que no lo haces con mala intención, pero el resultado, viniendo de ti, es demoledor. Piénsalo. Nos estamos jugando una España pobre y desgastada por una guerra y nosotros lo que buscamos es un Imperio.

Foxá cuando oyó lo del Imperio no pudo reprimirse:

- Eh, eh, Ramón, que te juro que este último chiste no es mío...

El franquismo prefirió siempre tener lejos a un personaje tan imprevisible, tan inmanejable: Roma, Helsinki, Buenos Aires… Telegrama del Ministerio: “Vuestra Ilustrísima ha sido destinado a la embajada de España en Tegucigalpa”. Respuesta de Foxá al Subsecretario: "Honradísimo. ¿Dónde coño está eso?”. Durante su estancia como agregado cultural en Italia su incontrolado genio y su incontrolado ingenio provocaron un conflicto con el entonces influyente cuñado de Mussolini, el conde Galeano Ciano, del que se decía que su mujer le era infiel. Ciano encontró a Foxá entregado a una de sus aficiones, beber whisky, y le criticó el exceso:

- A usted, Foxá, le va a matar el alcohol.
- Y a usted Marcial Lalanda –replicó como una centella el diplomático poco diplomático.

De esta forma se definió Foxá a sí mismo: “Gordo. Con mucha niñez aún palpitante en el recuerdo. Poético pero glotón. Con el corazón en el pasado y la cabeza en el futuro. Bastante simpático, abúlico, viajero, desaliñado en el vestir, partidario del amor, taurófilo, madrileño con sangre catalana. Mi virtud: la imaginación. Mi defecto: la pereza”.

Foxá da para una auténtica antología de frases ingeniosas, gamberras, irreverentes. “Uno de los problemas de España –aseguró una vez- es que siempre hemos ido detrás de los curas. O con un cirio o con un garrote”. Su definición del Frente de Juventudes: “Unos niños vestidos de gilipollas, detrás de un gilipollas vestido de niño”. Un día, en una cena organizada por el ministro Alberto Martín Artajo en el Palace, Foxá se emborrachó, se le cayó una moneda y, al recogerla, ante el estupor de los presentes, se puso a cantar con la música del pasodoble Francisco Alegre: “En las monedas hay una cara / que yo no puedo aguantar. / Francisco Franco y olé,/ Francisco Franco y olá”. Martín Artajo optó por marcharse.

Era un indisimulado bon vivant. En una entrevista de César González Ruano (otro periodista y escritor peligroso al que también habría que censurar con más decisión, sra. Medrano) declaró: “Todas las revoluciones han tenido como lema una trilogía: libertad, igualdad, fraternidad lo fue de la revolución francesa; en mis años mozos yo me adherí a la trilogía falangista que hablaba de patria, pan y justicia. Ahora, instalado en mi madurez, proclamo otra: café, copa y puro”.

Foxá cultivó el teatro en verso, con Cui-Ping-Sing o El beso a la bella durmiente, y el teatro en prosa, con Baile en capitanía y Gente que pasa. Escribió poesía -El toro, la muerte y el agua, El almendro y la espada, El gallo y la muerte…-. Pero su obra más destacada fue, sin duda, Madrid de corte a checa, para muchos una de las mejores novelas ambientadas en la guerra civil. El diario El Mundo la incluyó en su colección de las 100 mejores creaciones de la narrativa en español del siglo XX. Es un relato adscrito a uno de los dos bandos, como era lógico en ese momento, pero hoy se puede leer contextualizada, como una de las piezas de un rompecabezas plural. Y se puede leer también desde lo literario. Como La Forja de un rebelde de Arturo Barea, como el Homenaje a Cataluña de Orwell, como La fiel infantería de Rafael García Serrano, como Réquiem por un campesino español de Ramón J. Sender… Lo increíble es que algunos sigan, setenta años después, adscritos todavía a uno de los bandos de aquella guerra que libraron sus abuelos. Y prohíban hablar sobre Foxá, el poeta que ya entonces no entendía mucho de líneas divisorias o de trincheras:

Una línea de tierra nos separa.
Pero estamos tan lejos…
Para llegar hasta vosotros, trenes,
rutas extrañas, playas extranjeras
y, sin embargo, hermanos enemigos,
¡qué cerca nuestra sangre!, que aclararon
las mismas frutas, que encendieron, roja,
primaveras y labios parecidos.

Agustín de Foxá se adhirió políticamente a una de las facciones del momento, sí. ¿Y qué? Eso no empaña la calidad artística que pueda tener o no tener. Alberti escribió poemas a lo más granado del totalitarismo criminal de su época, pero es un poeta como la copa de un pino y sólo un cenutrio discutiría su legado literario. ¿Qué miope renunciaría a que en su vida estuvieran presentes los versos de amor de Neruda por el hecho de que éste hiciera en una época apología del estalinismo? Foxá ni siquiera tuvo nunca un compromiso político intenso. No era, por descontado, un represor. Era un espíritu libre, muy particular, dispuesto a reírse de casi todo, hasta de sí mismo. Creo no perder si apuesto a que fue un buen tipo, incapaz de matar una mosca.

Este autor estaba algo peor que censurado: olvidado. Condenado por la dictadura silenciosa de lo políticamente correcto. Sometido al ostracismo, como tantos otros. Si se hubiera celebrado ese acto de homenaje, sólo un puñado de personas hubiera tenido noticia del mismo. Pero la prohibición expresa ha rescatado la figura de este escritor. Ayer, decenas de columnas periodísticas hablaban de Foxá. Muchas gracias, doña Josefa, por censurarlo, por decirnos lo que podemos y no podemos leer. Yo, por lo pronto, voy a redescubrir en estos días su más famosa novela. Y voy a volver a encontrarme con su poesía:

Y pensar que, después de que yo muera,
aún surgirán mañanas luminosas
que, bajo un cielo azul, la primavera,
indiferente a mi mansión postrera,
encarnará en la seda de las rosas.
Y pensar que, desnuda, azul, lasciva,
sobre mis huesos danzará la vida.

Muchas personas que hace unas semanas no habían oído hablar nunca de Foxá, tendrán ahora interés por conocerle, gracias a esta prohibición. Si yo fuera responsable de Planeta o de Ciudadela -que creo recordar que son las últimas editoriales que publicaron Madrid de corte a checa- me apresuraría a reeditarla con una faja en la solapa que dijese: El escritor prohibido por el Ayuntamiento de Sevilla.

Si continúa con ahínco esta tarea de censura, la concejala Dña. Josefa Medrano podría aspirar a recibir el año próximo el Premio Fomento de la Lectura que le acaban de dar los editores a Las noches blancas de mi amigo Dragó.

Prohíban, por favor, señores censores, prohíban mucho más. Díganle a todo el mundo lo que no debe leer, los autores proscritos, aquellos a los que no puede rendirse nunca homenaje literario. Censuren, por favor, expresa y contundentemente, a otros peligrosísimos "fascistas" de parecido pelaje. A Eugenio D’Ors, el inolvidable Xenius, el filósofo brillante, el periodista…, prohíbannos disfrutar de su talento, por favor. A Dionisio Ridruejo, el hombre íntegro que vivió su evolución democrática con honradez, casi siempre arrimándose al sol que menos calentaba en cada momento, y dejándonos los poemas del Cuaderno de Rusia o En la soledad del tiempo, su delicioso Diario de una tregua, sus Casi unas memorias… A Rafael Sánchez Mazas, cuya peripecia inspiró a Javier Cercas Soldados de Salamina, y que dejó escritas La vida nueva de Pedrito de Andía o Rosa Kruger, además de numerosos y buenos versos. Al poeta Luis Felipe Vivanco, autor de Cantos de primavera, Tiempo de dolor, Memoria de la plata… Al desconocidísimo y atormentado Samuel Ros de El hombre de los medios abrazos o Los vivos y los muertos. Al falangista catalán Luys Santa Marina, su poesía, sus novelas históricas…. Y, cómo no, a Rafael García Serrano; díganle a todos que La ventana daba al río, Los ojos perdidos, Cuando los dioses nacían en Extremadura… son altamente nocivas, que La gran esperanza es un panfleto que insulta la versión única y obligatoria de la historia, que su soberbio Diccionario para un macuto está contraindicado para el discurso dominante...

Sigan prohibiendo, por favor. Lo prohibido nos sabe muchísimo mejor.

martes 6 de octubre de 2009

¿Cuál les ha gustado más? (I) Viajes


Un modesto blog personal como La nota discordante ha superado en estos días las 100.000 visitas, algo que sigue sorprendiéndome. Ya he expresado multitud de veces –con ocasión del primer mes, del primer aniversario, de las 50.000 visitas…- mi gratitud a los lectores y también he compartido una sensación gratificante: las experiencias que me ha proporcionado este cuaderno de bitácora y las personas que he conocido a través del mismo.

Se me ha ocurrido que, para celebrar esas primeras 100.000 visitas, podíamos recordar algunas de las entradas publicadas en estos dos años y también ver cuáles les han gustado más, si les apetece participar con sus comentarios en esta especie de encuesta. Para mí es una oportunidad de conocer su opinión, no texto a texto, sino ahora en global, o comparando unos con otros. Pero posiblemente también tenga otra utilidad: la de dar algunas pistas a personas que se incorporaron al blog cuando llevaba ya tiempo. De esta forma, les recomendamos entre todos algunas lecturas retroactivas de La nota discordante, que quizá en otro caso les pasasen desapercibidas entre los ya más de doscientas entradas publicadas.

La sección más consultada del blog siempre es la de Viajes. Cuando hay personas que buscan información sobre ciudades o países, a veces Google les hace toparse con las crónicas de mis escapadas. Además de los comentarios que hay publicados, he recibido muchos mensajes privados de personas. Algunas, comentándome lo útil que les había sido para su propio viaje la información que ofrecía. Otras personas, que no han viajado a esos destinos, me felicitaban por mi personalísima visión de algún lugar que les había servido como una especie de viaje virtual.

Entre los destinos nacionales que he recogido hasta ahora el primero fue la ciudad de Huesca y luego hicimos una posterior excursión por la zona pirenaica de esa provincia. Respecto a Segovia, publiqué reportajes sobre el Parque Natural de las Hoces del río Duratón y las cercanas villas de Pedraza y Sepúlveda. En la provincia de Burgos, visité en cierta ocasión Lerma y Silos. Una ruta muy interesante fue la de Labastida y la Rioja Alavesa. En tierras leridanas, visité Lleida capital, el encantador Montfalcó Murallat y Sant Ramón. Por tierras sorianas, conocimos Soria capital, Medinaceli y los pequeños municipios de Castilfrío de la Sierra y La Rubia, a invitación de los escritores Fernando Sánchez Dragó y Antonio Ruiz Vega.

En cuanto a destinos internacionales, recogí primero mis impresiones del circuito Budapest-Viena-Praga, tres ciudades fascinantes. Otro viaje interesante fue el que hice a Moscú. La ciudad a la que más espacio dediqué en el blog, por su riqueza histórico-artística, fue a Florencia, con cinco entregas (I, II, III, IV y V). El último destino recogido fue Estambul. Y, además, hubo otro reportaje no sobre una ciudad concreta, sino de recorrido por varios puntos de un país, hermoso por su naturaleza y por sus gentes: Costa Rica (también con entregas: la primera introductoria, otra dedicada a la capital, San José, y al Parque Nacional Braulio Carrillo, una tercera al Parque Nacional Tortuguero, la cuarta al Volcán Arenal y las cataratas de La Fortuna y la última a Playa Tambor).

Lo dicho: de estos reportajes y crónicas de viajes publicados hasta ahora, ¿con cuál o cuáles se quedarían y por qué? Les propongo elegir los que más les han gustado pero, aprovechando la ocasión, también se admiten críticas o sugerencias.

domingo 4 de octubre de 2009

Duerme, duerme, Negrita...

Si se calla el cantor
calla la vida
-Horacio Guarany-
El viernes por la tarde, sin saber por qué, me vino a la cabeza la canción La Maza, de Silvio Rodríguez (Si no creyera en la locura… si no creyera en la esperanza… si no creyera en mi camino…), pero específicamente la versión cantada por Mercedes Sosa. Y tuve el impulso en ese momento de compartirla con amigos. Quienes vieron el video, debieron de pensar que era mi recuerdo a una persona que en ese momento se debatía entre la vida y la muerte. Pero yo no tenía ni la menor idea. Cuando llegué esa noche a casa, leí en un periódico que Mercedes estaba muy grave y tuve ese escalofrío de lo inexplicable: las intuiciones, los pálpitos, las comunicaciones intangibles, las “casualidades”… Hoy ha muerto La Negra Mercedes Sosa.

Desde la primera vez que la escuché en mi vida, me ganó esa fuerza, esa voz vigorosa que hoy se ha apagado. Han sido más de dos décadas en las que sus canciones -como las de otros artistas- han hecho compañía a mis amores, a mis alegrías, a mis penas, a mis rebeldías… Desde que, siendo estudiante, tuve que ahorrar de mi paga semanal para poder comprarme el primer cassette, hasta ese último CD comprado en Argentina en enero pasado, titulado Treinta Años y con una magnífica recopilación de su repertorio: La Maza, María María, Gracias a la vida, Todo cambia, Sólo le pido a Dios, Canción con todos, Años, Alfonsina y el mar, Unicornio, Hermano dame tu mano, Como la cigarra, Si se calla el cantor, Duerme negrito, Dale alegría a mi corazón…

Mercedes no tenía ese vacuo glamour de las estrellas prefabricadas, poseía la elegancia humana de los sencillos, la autenticidad personal. Y una voz caudalosa que cantaba los dolores y las esperanzas de todo un continente.

Esta mañana su familia –su hijo, sus nietos, sus hermanos, sus sobrinos-, decían en un comunicado: “Lo que más feliz le hacía a Mercedes era cantar. Y seguramente ella hubiera querido cantarles también en este final. De modo que así queremos recordarla y así les invitamos a hacerlo con nosotros”. Así la recuerdo yo hoy: cantando.



lunes 28 de septiembre de 2009

Alicia de Larrocha

En casi todo el mundo, hablar de piano hace que, inevitablemente, se cite su nombre. Ha muerto Alicia de Larrocha. Aquí, se prestará mucho menos atención a la desaparición de esta española universal que, por ejemplo, a los cotilleos de un montón de personajillos intrascendentes a los que, como cada semana, dedicarán horas enteras los programas televisivos. Pero a quienes gustamos de disfrutar con la belleza, nos queda su magia, el recuerdo de una mente, una sensibilidad y unas manos prodigiosas.

jueves 24 de septiembre de 2009

Hoyancos por el mundo

Reportaje publicado en Diario de Ávila, 24.09.09, en el suplemento especial dedicado a las Fiestas San Miguel 2009 de El Hoyo de Pinares.

Recuerdo que en el pregón de las Fiestas San Miguel 2004, el parlamentario de la asamblea de Madrid Juan Antonio Ruiz Castillo, vinculado familiarmente a nuestra localidad, aseguró que se había encontrado vecinos de la misma en los rincones más insospechados del mundo y citó algunos ejemplos ciertamente curiosos. Pero no sólo hay personas de El Hoyo de Pinares de paso por los más remotos rincones: algunos incluso han echado raíces y se han asentado permanentemente o por largas temporadas en otras naciones. Parafraseando a los programas de televisión tan de moda en las cadenas autonómicas y nacionales, les propongo que nos asomemos a la vida de esos hoyancos por el mundo, a través de una pequeña muestra de quienes salieron de esta villa abulense y fijaron sus lugares de residencia en diversos países.

ARANTXA MIGUEL (SINGAPUR)

Singapur es el país más pequeño de Asia y el de más densidad de población del planeta después de Mónaco, pues viven casi cinco millones de habitantes sobre un territorio que no llega a los 700 Km2. Estuvo bajo dominio colonial británico, fue luego parte de Malasia y finalmente declaró su independencia, como República, en 1965. Allí conviven principalmente la raza china, la malaya y la india, en un mosaico de culturas al que también contribuyen los numerosos extranjeros asentados en Singapur.

Arantxa y sus hijas en el Boat Quay de Singapur, ante los rascacielos del distrito financiero.

Arantxa Miguel Fernández tiene muy claro lo que le llevó a esta singular isla del Sudeste asiático: “Fue sin duda el amor. Mi vida cambió por completo desde que conocí a Praveen, un singapurense de raza india, que estudiaba en Aberdeen, una ciudad de Escocia donde yo fui a visitar a una amiga. Hasta ese momento nunca me habría podido imaginar ni remotamente que acabaría viviendo en Asia, siendo parte de una familia india y viviendo tan de cerca su cultura y sus costumbres”.

Arantxa recuerda que el período de adaptación no fue sencillo: “Al principio no tenía amigos ni trabajo, estaba muy apegada a nuestra forma de hacer las cosas y, además, no me gustaba nada la comida picante”. Ahora, Singapur es ya su hogar: allí nacieron sus dos hijas, de uno y cuatro años, tiene un grupo numeroso de amigos, un trabajo del que disfruta enormemente como profesora de español en una Universidad… y hasta le ha tomado afición a la comida picante.

“En Singapur conviven –nos cuenta Arantxa- hasta treinta culturas diferentes. Vivir aquí me ha enriquecido mucho personalmente y además me ha ayudado a ser mucho más abierta y receptiva hacia otras tradiciones y formas de vida”. Destaca que “es un país seguro y un auténtico paraíso gastronómico”.

A pesar de ello, lógicamente no puede evitar echar de menos algunas cosas de su país de origen: “nuestra cultura y el carácter abierto de los españoles, además de a mi familia y amigos”. De El Hoyo de Pinares recuerda “con especial cariño las fiestas de San Miguel y la Romería, en las que tanto disfrutaba” y también “la belleza de nuestro pueblo y la tranquilidad que se respira en él, por contraste con Singapur, una ciudad sumamente dinámica”.

SARA BELTRÁN (DUBAI)

Dubai es uno de los Emiratos Árabes Unidos. La ciudad, caracterizada por sus grandes rascacielos, está considerada uno de los centros financieros más importantes del mundo. Allí aterrizó otra hoyanca, Sara Beltrán Ochando, tras aceptar su esposo Ramón una excelente propuesta de trabajo.

Sara ante el Burj Al Arab, el único hotel de 7 estrellas.

Sara reconoce que lo pasó mal al principio, sobre todo porque, para una universitaria y profesional como ella, era difícil tener que asumir legalmente ante la administración ser ama de casa sin permiso de trabajo para así poder vivir en Dubai. Y fue duro aceptar las costumbres de un país musulmán donde la mujer está relegada, no en todos los sitios se le atiende y a menudo necesita la presencia o la firma del varón.

Pero esta joven hoyanca está satisfecha, a pesar de todo, con el nivel de vida que pueden disfrutar allí y prefiere resaltar los aspectos positivos de una experiencia sin duda enriquecedora. Sara estudia online en centros occidentales, desarrolla algunas aficiones (deporte, cocina, viajes…), programa escapadas con su todoterreno y se alegra de haber hecho muchas amistades de las más diversas procedencias: iraní, china, filipina, colombiana, españolas… También a Sara Beltrán le atrae de la ciudad esa “mezcla de culturas, gentes, gastronomías, vestimentas… porque de todo se aprende, nos hace abrir nuestras mentes, respetar y aprender a convivir” y esa diversidad de imágenes “donde lo mismo ves un camello en una playa que los inmensos rascacielos iluminados”.

Sara recuerda a la gente querida que dejó en España, pero las modernas comunicaciones ayudan a que las distancias hoy no sean tan insalvables: “Bendito Messenger –exclama gráficamente- que me tiene conectada con mi familia y mis amigos casi a diario. La webcam me hace la vida mucho más alegre y ayuda a no echarles tanto de menos”. Aun así, las nuevas tecnologías no lo pueden solucionar todo: “Añoro las patatas fritas de mi madre, irremplazables, como los vinitos con mis tíos, las guasas con mi hermano y las risas en casa con todos porque mi sobrino anda haciendo monadas”.

JORGE PABLO Y CECY ESTÉVEZ (LONDRES)

La capital británica es una populosa y viva ciudad donde una pareja de hoyancos, Jorge Pablo Fernández y Cecilia Estévez Tabasco, decidieron establecerse, fundamentalmente por motivos laborales. Desde que fueron allí una semana de vacaciones, la idea comenzó a rondarles la cabeza. Para ambos era una estupenda oportunidad de mejorar en el conocimiento del idioma y de adquirir una valiosa experiencia profesional. Y así ha sido en efecto, pues esta estancia, que en principio plantean como temporal, ha mejorado el curriculum de él como informático, una vez concluidos sus estudios universitarios y tras sus primeros trabajos en España, y el de ella como senior stylist que desarrolla hoy su actividad en un salón vanguardista de peluquería y estética.

Cecy y Jorge en Londres. Al fondo, el Parlamento con el célebre Big Ben.

Después de dos años en Londres, están muy satisfechos: “Nos encanta la ciudad –asegura Jorge-, la oferta cultural que tiene, los conciertos, la vida… Puedes disfrutar tanto yendo a uno de los cientos de parques como saliendo de pubs y discotecas. A nosotros nos gusta ir de cervezas por Brick Lane, mirar una panorámica de la ciudad desde Pimrose Hill, hacer cruceros por el Támesis hasta Greenwich, salir de fiesta por los clubs con los amigos que tenemos o irnos de vinos por Embankment… La oferta de ocio es inmensa”.

Inevitablemente, añoran algo: “Lo que menos nos gusta a ambos es la distancia con los nuestros. Son sólo dos horas de vuelo, pero realmente es un mundo”. Jorge echa de menos “el típico sábado en El Hoyo: estar con tu familia para comer, con tus amigos para las cervezas…”. De todas formas, la relativa cercanía hace que reciban de vez en cuando gratas visitas de amigos, a los que hacen encantados de guías turísticos.

ANA FERNÁNDEZ (PEKÍN)

Ana Belén Fernández Organista trabaja en la capital de la República Popular China, una de las grandes urbes mundiales, muy poblada y llena de vitalidad y que, como es conocido, acogió los últimos Juegos Olímpicos.

Tras cursar la Licenciatura en Lingüística y completar estudios de posgrado, fue seleccionada por la Universidad Autónoma de Madrid para ejercer como profesora de español en Beiwai, la prestigiosa Universidad de estudios extranjeros de Pekín. Allí compatibiliza su trabajo becado como docente con el estudio de la Licenciatura de Chino, una lengua pictográfica y tonal que le apasiona.

Ana en un parque de Pekín.

Cuando se le pregunta por su experiencia, también destaca la diversidad de esta urbe: “Pekín esconde muchas ciudades en una misma. La zona de los Juegos Olímpicos es completamente nueva e impresionante, pero también existen zonas con un aire bohemio que me encantan, como Hou Hai, con un lago precioso. Aquí puedes ver zonas abarrotadas y otras más tranquilas, gentes vendiendo por la calle, carromatos antiguos, mercados varios… Puedes encontrar de todo, es un lugar muy interesante, donde vives el mestizaje, compartes culturas y aprendes de los demás”.

Ana percibe como muy gratificante su experiencia en la enseñanza universitaria: “A la figura del profesor se le tiene mucho respeto y mis alumnos son disciplinados, estudiosos y educados”. Aprovecha su tiempo libre, entre otras cosas, para viajar, “porque aquí es más barato y he visitado lugares increíbles”. Los grandes ojos de Ana llaman la atención de los orientales y nos cuenta como anécdota que los chinos le disparan fotos e incluso le piden que se fotografíe con ellos.

De su pueblo abulense echa de menos, como no podía ser de otra forma, a su familia y amigos, así como pasear por El Batán “…y respirar aire limpio”, en contraste con la contaminación que se deja sentir en Pekín.

A Arantxa, Sara, Jorge, Cecy y Ana les agradezco enormemente el haber compartido su experiencia con los lectores de Diario de Ávila y les envío un saludo muy afectuoso, especialmente en estos días en que, a buen seguro, añorarán las fiestas de su pueblo y se acordarán de los amigos y familiares.

domingo 20 de septiembre de 2009

Malpaís, en Madrid

San José de Costa Rica, enero de un recién estrenado 2008. Entro en una pequeño establecimiento y me atiende una costarricense encantadora (valga la redundancia). Me pregunta en qué me puede ayudar y le digo que suelo llevarme música de los lugares adonde viajo y que si me puede aconsejar, porque no tengo ni idea de qué música se hace allí.

Charlamos un rato sobre mis gustos, curioseamos lo dos por la tienda y, finalmente, se decide a recomendarme, sin dudarlo, que me lleve un disco de Malpaís grabado en vivo. Se extraña de que no conozca a este grupo, porque me cuenta que allí son un auténtico fenómeno nacional, pero yo jamás había oído hablar de ellos.

La amabilísima tica intenta que pueda escuchar el CD, pero no funciona bien su pequeño reproductor de música y, a pesar de sus esfuerzos, no consigue solucionar el problema. Finalmente me mira sonriente y casi me pide un acto de fe: llevéselo, le va a gustar, no se va a arrepentir.

Lástima que no pueda darle las gracias. Malpaís me acompañó a partir de ahí en muchos momentos e incluso me sirvió de música de fondo en este blog para mis entradas dedicadas a Costa Rica.

La de la ciudad de San José, la ilustré en su momento con la música de Rosa de un día:

Es este valle donde las historias
se acaban antes del final.
Es este tiempo que llueve y que pasa
y se olvida como la verdad.
Es la ciudad donde no hay direcciones
pero, total, todos saben llegar…
(...) Es el café que te huele a milagro,
sol de unas tardes de nunca acabar (...)
Es el destino de tanto amigos
que naufragaron sin llegar al mar.
La ilusión de que un día se pueda
y la certeza de que se podrá...



Y el texto introductorio de todo ese viaje, con la preciosa canción Cómo un pájaro, por la que luego incluso algunos lectores me preguntaban:

Voy llegando en la distancia,
como un pájaro,
como la primera luz del mes de enero...
(…) Entonces fue que fui
de nuevo un güila correteando en los potreros.
Loco y descamisado me perdí
en un verano por caminos polvorientos.
Sé que tal vez ya no recordarás
los malinches floridos, aquel fuego…
Sé que a veces miro para atrás,
pero es para saber de dónde vengo.

Malpaís dicen que es una playa “agreste y olvidada” de la península de Nicoya que dio nombre a esta formación, con un notable plantel de músicos que provienen de la canción, del jazz y de la música clásica.

Malpaís aborda en las fantásticas letras de los hermanos Jaime y Fidel Gamboa los temas eternos, las referencias a los recuerdos e imaginarios comunes de los ticos de varias generaciones, al amor y al desamor, con música folk que hunde sus raíces en su tradición musical pero con variadas influencias rock, celtas o caribeñas.

Además de las citadas antes, otras maravillas de esta banda son, por ejemplo, Abril ("Pienso después / cada palabra / para decir / dónde quedaste, /en qué vagón,/ unos meses atrás (…) Puedo tocar/ el aire donde estuvo el dios / benévolo / de tu cuerpo / y repasar los párrafos/ sin terminar…”), esa Contramarea que narra la historia de amor entre una tica y un nica (“Nací sólo para verte llegar a mí”)… Y así hasta completar decenas de fantásticas canciones que les recomiendo.



Hoy Malpaís, en gira por España, visita precisamente Madrid y esta noche actuará en la Sala Galileo Galilei. Si no me surge ningún inconveniente de última hora, desde luego tengo intención de estar allí y disfrutar con sus palabras cálidas, con su buena música y con los recuerdos imborrables de ese pequeño e increible país de la pura vida, donde tan acogido me sentí. Bienvenidos, amigos.

jueves 17 de septiembre de 2009

Zapatero nos cuenta el chiste del borracho

¿Lo recuerdan? Es un clásico. Un señor entra en un bar y le dice al camarero:
- ¿Me da cinco vasos de vino?
El camarero se los sirve y él se los bebe uno tras otro sin pestañear.
- Por favor, camarero, póngame cuatro vinos- pide de nuevo.
Tras bebérselos, vuelve a preguntar:
- ¿Me puede poner tres vinos, por favor?
El camarero le atiende y el cliente, cada vez más borracho, se mete los tres vinos para el cuerpo y solicita esta vez:
- Póngame dos vinos.
Cuando se los bebe, casi tambaleándose, vuelve a la carga:
- Póngame ahora sólo uno.
Y, reflexionando en voz alta, añade:
- ¿Ve? Ya se lo digo yo a mi mujer: cuanto menos bebo, más borracho estoy.

En el último debate parlamentario sobre la situación económica, Zapatero decidió hacer suyo el chiste del borracho: “Hay indicios consistentes de que el peor momento de la recesión ha pasado ya”. Y semejante deducción obedecía a la misma lógica que aplicaba el tipo de los vinos: a lo largo de 2008 el paro registrado (una estadística falaz, por cierto) creció un 46,93 %, en enero de este año el 6’35 %, en febrero el 4’63 %, en marzo el 3’55 %, en abril “sólo” el 1’09 %, etc., etc. Por tanto, cada vez destruimos menos empleo y, en consecuencia, lo peor ya ha pasado, ¿no?

Pues no. Incluso Rajoy (alguna vez tenía que estar de acuerdo con él, sin que sirva de precedente) cayó en recordarle algo tan elemental como que esto es acumulativo: “Señoría, vamos a ver si podemos ponernos de acuerdo en qué quiere decir que 'lo peor ya ha pasado'. ¿Quiere usted decir con esto que vamos a ver cómo se reduce el número de parados y se incrementa el empleo? Porque como usted dijo en esta Cámara hace justamente un año 'volver a crear empleo será el mejor termómetro de la evolución de la situación (...). Si nos atenemos a este criterio, en el que yo estoy totalmente de acuerdo con usted, convendremos que lo peor no ha pasado, porque dentro de seis meses, por desgracia, tendremos un paro más abundante que el que hoy tenemos".

Lo malo es que el razonamiento del borracho es un chiste, pero el razonamiento del Presidente del Gobierno pretendía ser una afirmación en serio. ¿De verdad él piensa así? Yo creo que no. Entonces, cuando dice estas cosas, ¿por quién nos toma? No hace falta que contesten, es una pregunta retórica.